Inestabilidad de la Propiedad Privada en el País
Toma de minas, casas particulares y campos abiertos, son situaciones que han ocurrido durante estos años, preocupando a la sociedad que cada vez está más susceptible de si la propiedad privada es y será respetada durante este gobierno.
Aparentemente, la policía y otros entes gubernamentales no han mostrado mucho interés en la solución de estos conflictos, dejando que comunarios y movimientos sociales sobrepasen la autoridad y se crean dueños de propiedades y sean quienes ponen las reglan en la solución del hecho.
Ante esto, son algunas haciendas, especialmente en el oriente, que han conformado grupos de choque, a modo de proteger los terrenos de los cuales son dueños. Esta acusación, realizada por el oficialismo, no ha sido comprobada, pero su existencia no debería sorprender a la población. Es una lógica clara: la seguridad es una necesidad del ser humano y si la policía no la satisface, de manera espontánea el individuo creará maneras de llenar este vacío y posiblemente no encuentre la vía más correcta.
Es indignante notar que el gobierno, en vez de buscar soluciones, sólo ataca a las víctimas de los comunarios, mostrándose, sin pudor, como claro aliado de estos grupos, presentando discursos parcializados y vanas excusas que sólo incrementan el conflicto.
Entonces ¿Qué hacer con la propiedad privada? ¿Cómo guardarla en el bolsillo para evitar los ultrajes a la misma? ¿Quién protege la propiedad privada, si no es el estado a través de sus líderes en instituciones? ¿Por qué debemos tener miedo si vivimos en un país democrático?
La Constitución Política del Estado establece las garantías a la propiedad privada, sin embargo su ambigüedad deja una serie de interpretaciones que pueden fácilmente ser distorsionadas; a gusto y antojo de quien la lee.
Es éste, entonces, un campo resbaladizo, que en cualquier momento se viene abajo, llevándose consigo el fruto del trabajo de miles de familias. Será necesario exigir medidas al gobierno y que éste establezco otras, para dar tranquilidad a ala población, primordialmente otorgarle seguridad.
Se requiere también, información más clara sobre los artículos de la CPE que tocan este punto, alguien que nos aclare cuáles son las verdaderas intenciones detrás de todo esto. Y ahora ¿quién podrá defendernos? Nos preguntaremos, en espera de aquel líder que nos muestre el camino correcto y no una serie de errores prefabricados. No esperemos más casos como el de Himalaya o Víctor Hugo Cárdenas para ver los errores sino a través de estos establezcamos nuevas políticas públicas a favor de la población.